martes, 17 de noviembre de 2009

La NASA descubre agua en cantidad en la Luna El impacto de la sonda confirma indicios anteriores

La NASA descubre agua en cantidad en la Luna
El impacto de la sonda confirma indicios anteriores

M. R. E. - Madrid - 14/11/2009

Vota
Resultado Sin interésPoco interesanteDe interésMuy interesanteImprescindible 46 votos
Imprimir Enviar

El primer análisis del impacto de la sonda LCROSS en un cráter de la Luna cercano al polo Sur indica que existe agua helada en cantidad en esa zona en permanente oscuridad, han anunciado expertos de la NASA. No conocen, sin embargo, la cantidad de hielo de miles de millones de años de antigüedad que tendría este depósito, aunque han asegurado que lo que han detectado en el vapor producido por el impacto es una cantidad significativa. "Estoy hoy aquí para anunciaros que, sí, hemos encontrado agua. Y no hemos encontrado un poco, hemos encontrado una cantidad significativa; alrededor de una docena de cubos de dos galones", dijo Anthony Colaprete, director científico de la misión, mostrando unos envases blancos. Un galón equivale a 3,79 litros.

La noticia en otros webs

* webs en español
* en otros idiomas

El hielo tendría miles de millones de años de antigüedad

Estos datos confirman los indicios de la presencia de agua helada en el satélite de la Tierra que se repiten en las observaciones con satélites desde hace 10 años. La presencia de agua en la Luna podría ayudar a los exploradores futuros a sobrevivir durante largas temporadas.

Desde que se produjeron los impactos de la sonda y de la segunda etapa del cohete Centaur que la impulsó, el pasado 9 de octubre, en el cráter Cabeus, se han analizado los datos del espectrómetro de la sonda, que impactó minutos después que el cohete. Un espectrómetro ayuda a identificar la composición de los materiales mediante la medida de la luz que emiten o absorben.

"Estamos muy contentos", dijo ayer Colaprete en Moffett Field (California). "Tenemos múltiples líneas que prueban que estaba presente el agua tanto en la pluma de vapor que se produjo con un gran ángulo respecto a la superficie como en el material eyectado, con un ángulo menor, tras el impacto de la etapa del cohete. Faltan análisis sobre la concentración y la distribución del hielo, pero podemos asegurar que hay agua".

"Sólo conseguimos casar el espectro obtenido por LCROSS cuando lo comparamos con el espectro del agua", añadió Colaprete. "Ninguna otra combinación razonable de otros compuestos que probamos casó con la observación. La posibilidad de que se tratara de contaminación del cohete Centauro también ha sido descartada".

Una confirmación adicional llegó con la presencia en el espectro en ultravioleta de hidroxilo, un producto de la descomposición del agua por la luz solar. Se están analizando los datos de otros instrumentos de la sonda para obtener más información sobre el estado y la distribución del agua en el lugar del impacto. "Nos puede llevar cierto tiempo el análisis completo, son muchos datos", dijo Colaprete. "Hay indicios de otras sustancias misteriosas. Las regiones en sombra permanente de la Luna son verdaderas trampas heladas, que coleccionan y preservan material durante miles de millones de años".

http://www.elpais.com/articulo/sociedad/NASA/descubre/agua/cantidad/Luna/elpepisoc/20091114elpepisoc_5/Tes

sábado, 14 de noviembre de 2009

Azul café

Una niña me decía “cuéntame un cuento”. Tenía el pelo rubio y los pensamientos graves. Tanto que a veces le caín como jirones por los pasillos.

Durante años tuve que contarle cuentos, y nunca le mentí. Le propuse un día contarle el cuento que nunca acaba. Era para divertirla pero no quiso.

Lástima, pensé, porque ese cuento tiene mucho éxito. Y además es interesante. Sobre todo al final....

http://azulcaf.blogspot.com/search?updated-max=2009-09-17T15%3A38%3A00-07%3A00&max-results=7

Cuadernos de Kabul. A los talibanes no les gusta la música

A los talibanes no les gusta la música
En la calle llamada Chicken hay una tienda minúscula que vende música y películas pirateadas

RAMÓN LOBO | Kabul 14/11/2009



Al oído le cuesta a veces acostumbrarse a las músicas extranjeras, que la cultura universal no existe, es la nuestra que se vende en todos los mercados. Cuando el conductor pone en el radiocasete del coche canciones afganas o tayikas, que viene a ser casi lo mismo, uno tiene, aunque sea por un instante, una conexión íntima con los talibán, una corriente de simpatía, un comprender por qué una de sus primeras medidas cuando tomaron el poder en 1996 fue prohibir la música, la buena y la mala, que para el fanatismo no hay notas, sabores ni texturas.




En la calle llamada Chicken, aunque en ella los únicos pollos desnortados visibles son los extranjeros de compras, hay una tienda minúscula a la que se accede por una puerta estrechísima que casi obliga a entrar de lado. Vende cedés y deuvedés de música, series televisivas y películas sin importar si son de Hollywood o Bollywood, o de un estudio de andar por casa. Lo que les une no es la calidad ni la procedencia, sino que son más piratas que el top manta de la Puerta del Sol, Las Ramblas o Sierpes, que un país como Afganistán no hay espacio para florituras ni preocupaciones con el asunto del copyright.

Mohamed Salim atiende a los clientes que piden el último grito en música nacional, la serie House o filmes adecuados al presente afgano, Alien versus Predator, o sobre el pasado, Alexander, dedicada a Alejandro Magno, el único conquistador extranjero que sometió a las tribus de este complejo y bello país. El precio fue alto: un genocidio y unas tropas hartas de tanto matar. Un diplomático con muchos años de estancia en la zona añade una nota de humor a tanta tragedia: "Alejandro es la prueba de lo difícil que es Afganistán: entró como homosexual y salió casado".

Salim rebusca en sus estantes de novedades y selecciona a Atef Aslam, un cantante que hace furor entre los jóvenes urbanos y que, por el atuendo y el peinado indescriptible, debe estar muy arriba en la lista de los futuros objetivos talibán.

No es bueno decirlo, pero la música más agradable que suena en la tienda es de origen indio. "Los cedés se venden a 40 afganis [casi un dólar] y los deuvedés a 60. Cada día vendo entre 150 y 200 copias. Abro a las ocho de la mañana y cierro a las nueve de la noche. No tengo días libres porque no me puedo permitir el riesgo de que mis clientes se vayan a la competencia". Como la mayoría de los negocios familiares que pueblan Kabul, Salim no cobra dinero. Es la tienda de su hermano, quien a cambio de destajo le garantiza alimentación, cama y el calor del hogar.

Cuando se le pregunta dónde se copian los cedés, mira más allá de Chicken Street, incluso más allá de Afganistán, no por miedo a que sea delito la multiplicación de los panes y los peces, sino por que aquí sólo hay medios para las grandes corrupciones, los robos al por mayor y el tráfico de heroína. "Todos los cedés y deuvedés vienen de India, Malaisia, China y Pakistán", dice. En realidad casi todo viene del vecino Pakistán, desde los tomates que saben a gloria, las pasminas, las bombas y la música robada.

Salim escoge a sus tres favoritos: Sita Qasimi, Mozda y Qhazal. Es el tipo de música que suena en todos restaurantes populares. Los hombres que abarrotan esos lugares en los que no hay sitio para mujeres, excepto para pedir limosna, devoran con la mano la comida, el excelso arroz kabulí, pasas y cordero, con la mirada clavada en los contorneos de las cantantes tayikas o de los coros indios, ombligo al aire.

En esos comedores donde el bullicio es constante, la música que odian los talibanes resulta menos chocante. Los comensales más que saberse las letras, memorizan cada centímetro cuadrado de los cuerpos prohibidos. Hombres que babean; hombres que obligan a sus esposas a esconderse en un burka y no salir de casa sin permiso. Con tanto movimiento de caderas y tanta cara varonil desencajada, no es de extrañar que los talibán arremetieran contra la música, no ya por extranjera o estridente, sino por ser obra del mismo diablo.

jueves, 12 de noviembre de 2009

Buscar setas con un GPS especial

JACINTO ANTÓN 12/11/2009
El cacharro es precioso, un gadget de lo más, con un aire así a lo teletransportador de Star Trek ("Súbeme Scotty", dan ganas de susurrarle) y despierta de entrada el interés de los amigos micófilos, algo frustrados en el flojo inicio de temporada. Se trata del rutilante GPS buscador de setas Garmin Oregon 300 Setas ("el mundo de las setas en tu mano") , un navegador que incorpora una base de datos con las fichas de las 100 especies más comunes y en el que puedes memorizar los lugares en que se encuentran los suculentos hongos y trazar rutas para llegar hasta ellos. También tiene brújula electrónica y un altímetro. Pantalla táctil, antirreflectante y a prueba de caídas.
Cuando uno lo exhibe chulesco en Viladrau (Girona), tierra de setas donde las haya, el hogar de los caçadors de bolets, el popular programa de la televisión catalana, un mediodía de otoño y suelta displicentemente "Chavales, aquí está el futuro", la curtida comunidad de boletaires se pone, como es comprensible, a la defensiva. "Pero si tú no tienes ni idea y ni siquiera te gustan los rovellons, capullo". Es cierto que uno no es experto en níscalos y que es de natural micófobo, especialmente tras leer los trabajos sobre enteógenos -hongos que proporcionan una experiencia divina, pero no precisamente en el sentido gastronómico- de R. Gordon Wasson y Albert Hoffmann, por no hablar de las alucinantes experiencias visionarias de Josep Maria Fericgla con la Amanita muscaria en la década de 1980. Pero ¿no es fabuloso el artefacto? No, objetan los especialistas, es una pijada inútil. De entrada, argumentan, el verdadadero buscador de setas sabe perfectamente dónde están las que suele recoger y mal andaríamos si tuviera que precisar de un GPS para localizarlas.
"Jamás apuntaré mis sitios en un mapa, ni te digo en ese trasto", señala Evelio P., cuyo legendario cazadero de setas, camino de la finca de El Masnou, está recubierto de un secretismo que ríete tú de Vilcabamba: puro Shangri La de los rossinyols (rebozuelos). Por otro lado, los correosos profesionales consideran descabellado fiarse del aspecto de una seta en las imágenes que ofrece el Garmin Oregon: a ver si va a acabar zampándose uno un enteógeno sin querer, en plan indio yaqui. En todo caso, el GPS incluye una nota no muy tranquilizadora: "Garmin queda exento de responsabilidad ante posibles intoxicaciones".
Este probador del buscador electrónico descartó hablar con la señora Pi, la reina de los cazadores de setas y buena amiga, al considerar que ya se habían reído bastante de él. No obstante, en un arrebato de profesionalidad se lanzó a la montaña con el aparato para probarlo sobre el terreno. La experiencia resultó un fiasco: poco ducho en electrónica fui incapaz de entender el funcionamiento, ya no hablemos de encontrar una seta.

http://www.elpais.com/articulo/portada/Buscar/setas/GPS/especial/elpepisupcib/20091112elpcibpor_4/Tes?print=1

Buscar setas con un GPS especial

JACINTO ANTÓN 12/11/2009
El cacharro es precioso, un gadget de lo más, con un aire así a lo teletransportador de Star Trek ("Súbeme Scotty", dan ganas de susurrarle) y despierta de entrada el interés de los amigos micófilos, algo frustrados en el flojo inicio de temporada. Se trata del rutilante GPS buscador de setas Garmin Oregon 300 Setas ("el mundo de las setas en tu mano") , un navegador que incorpora una base de datos con las fichas de las 100 especies más comunes y en el que puedes memorizar los lugares en que se encuentran los suculentos hongos y trazar rutas para llegar hasta ellos. También tiene brújula electrónica y un altímetro. Pantalla táctil, antirreflectante y a prueba de caídas.
Cuando uno lo exhibe chulesco en Viladrau (Girona), tierra de setas donde las haya, el hogar de los caçadors de bolets, el popular programa de la televisión catalana, un mediodía de otoño y suelta displicentemente "Chavales, aquí está el futuro", la curtida comunidad de boletaires se pone, como es comprensible, a la defensiva. "Pero si tú no tienes ni idea y ni siquiera te gustan los rovellons, capullo". Es cierto que uno no es experto en níscalos y que es de natural micófobo, especialmente tras leer los trabajos sobre enteógenos -hongos que proporcionan una experiencia divina, pero no precisamente en el sentido gastronómico- de R. Gordon Wasson y Albert Hoffmann, por no hablar de las alucinantes experiencias visionarias de Josep Maria Fericgla con la Amanita muscaria en la década de 1980. Pero ¿no es fabuloso el artefacto? No, objetan los especialistas, es una pijada inútil. De entrada, argumentan, el verdadadero buscador de setas sabe perfectamente dónde están las que suele recoger y mal andaríamos si tuviera que precisar de un GPS para localizarlas.
"Jamás apuntaré mis sitios en un mapa, ni te digo en ese trasto", señala Evelio P., cuyo legendario cazadero de setas, camino de la finca de El Masnou, está recubierto de un secretismo que ríete tú de Vilcabamba: puro Shangri La de los rossinyols (rebozuelos). Por otro lado, los correosos profesionales consideran descabellado fiarse del aspecto de una seta en las imágenes que ofrece el Garmin Oregon: a ver si va a acabar zampándose uno un enteógeno sin querer, en plan indio yaqui. En todo caso, el GPS incluye una nota no muy tranquilizadora: "Garmin queda exento de responsabilidad ante posibles intoxicaciones".
Este probador del buscador electrónico descartó hablar con la señora Pi, la reina de los cazadores de setas y buena amiga, al considerar que ya se habían reído bastante de él. No obstante, en un arrebato de profesionalidad se lanzó a la montaña con el aparato para probarlo sobre el terreno. La experiencia resultó un fiasco: poco ducho en electrónica fui incapaz de entender el funcionamiento, ya no hablemos de encontrar una seta.

http://www.elpais.com/articulo/portada/Buscar/setas/GPS/especial/elpepisupcib/20091112elpcibpor_4/Tes?print=1